Con una Eucaristía Solemne llena de fe y esperanza se celebró este 18 de noviembre, los 316 años de la renovación milagrosa del retablo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Patrona del Zulia, el Arzobispo de Maracaibo, Monseñor José Luis Azuaje Ayala, extendió un mensaje de profunda devoción, amor filial y un llamado a la recuperación de los valores fundamentales en la sociedad.
Monseñor Azuaje expresó la alegría del corazón zuliano al celebrar a su "Chinita". Destacó que la conmemoración es una oportunidad para que "broten de nuestros labios las oraciones, los pensamientos, las melodías que hablen del amor de la Madre zuliana por su pueblo y de la devoción ferviente de este pueblo por su Hija".
El Arzobispo hizo un paralelismo entre el milagro de la renovación de la imagen en la tablita, que refleja la "belleza humilde" de María, y el elogio bíblico del Cantar de los Cantares leído en la primera lectura, donde el amado describe a la amada con palabras que evocan "pureza, gracia y fecundidad".
Inspirado en las enseñanzas del Papa Francisco, Monseñor Azuaje enfatizó que María es la perfecta realización del "amor completo" que se da en la totalidad del ser.
"Al contemplar a la Chinita, vemos la realización de este amor fiel, un amor fecundo... Ella no es solo una figura en una tablita; es recordatorio de que la Alianza de Dios es por la belleza, la ternura, la fidelidad. Ella, por lo tanto, es la novia de la fe".
La figura de la Virgen de Chiquinquirá debe recordar a los fieles su propia dignidad y el llamado a la santidad. El Arzobispo describió a María como el "jardín cerrado" que guarda la pureza del amor de Dios y la "fuente sellada" de donde brotó el Agua Viva que es Cristo, la virginidad y pureza de la Virgen María.
Llamado a la Recuperación de Valores Sociales
El Arzobispo Azuaje Ayala aprovechó la homilía para hacer un vehemente llamado a la sociedad actual, lamentando que esté "perdiendo valores fundamentales que son el soporte en la construcción de una vida plena".
Subrayó la necesidad urgente de fortalecer y promover:
La dignidad inviolable de la persona humana.
La libertad que no se negocia.
El valor ético en el comportamiento privado y público.
El respeto por la reputación personal y la noticia imparcial.
La belleza y la apertura para que la paz y la armonía humana y social sean fortalecidas y promovidas.
Monseñor Azuaje concluyó invitando a la feligresía zuliana a reflejar en sus vidas la pureza, la fe y el amor incondicional que simboliza la "Chinita", para contribuir a la construcción de una sociedad basada en la ética y la dignidad.

