Cinco dólares por un colchón para pasar la noche a la intemperie, diez dólares por unas horas en una habitación con derecho a bañarse, entre 6 y 9 dólares por almuerzo -sin incluir el traslado-, son algunos de los gastos que se suman a la angustiante espera de familiares que aguardan a las afueras de la cárcel El Rodeo (centro), por la excarcelación de los presos políticos en Venezuela.
Desde el pasado jueves, cuando el presidente de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), Jorge Rodríguez, dio a conocer que se excarcelaría a "un número importante" de detenidos, este centro es destino de familiares, amigos, periodistas e incluso diplomáticos que siguen de cerca las liberaciones.
Esta prisión, creada para delincuentes comunes y ubicada en el estado Miranda, en las afueras de Caracas, lideraba la lista de los centros con más presos políticos, con 102 recluidos hasta el 5 de enero, según la ONG Foro Penal, que dirige la defensa legal de estos detenidos.
Desde allí ninguna autoridad sale a ofrecer información. Los familiares han dejado una larga fila de velas en el borde de la reja negra de la entrada, que se extiende hasta un jardín donde varios de los parientes instalaron 16 carpas que les fueron donadas, mientras otros duermen en colchones alquilados.
El lugar se ha convertido en un campamento improvisado, en particular de quienes vienen desde otros lugares del país.
500 kilómetros
Massiel Cordones, madre del teniente del Ejército José Ángel Barreno Cordones, encarcelado desde 2020, contó a EFE que pagó 60 dólares por el traslado desde su residencia en Punto Fijo, en el estado Falcón (oeste), a más de 500 kilómetros de distancia.
En la línea de transporte, contó, la conocen por ser viajera frecuente, y por ello el conductor le cobró solo dos de tres pasajes, pues llegó acompañada de su hija y de la novia de su hijo encarcelado. De lo contrario, el costo hubiese sido de 90 dólares.
Aunque su hijo tiene permiso de visitas todos los domingos, Cordones viaja una vez al mes, ya que se le hace "difícil" venir hasta el penal.
No tiene empleo y relató a EFE que trabajó por 23 años en una institución del Estado, pero tuvo que "entregar" su cargo a finales de 2024 por reclamar públicamente información sobre su hijo, cuando familiares denunciaron que los presos fueron "golpeados, torturados" y que les impusieron cien días de castigo e incomunicación.
Desde entonces, vende comida en su casa para ahorrar dinero para las visitas a su hijo.
Pero al escuchar el anuncio del pasado jueves, decidió viajar esa misma noche. Las tres están decididas a quedarse hasta que sea liberado.
"Dineral"
Como "un dineral" describió los gastos Delmar Hernández, esposa de Jesús Alberto García Páez, extrabajador de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), detenido por la Dirección de Contrainteligencia Militar en noviembre de 2023.
"No te podría decir cuánto, pero es desayuno, almuerzo, cena, los pasajes, tener que comprar otra ropa adicional, porque yo no vine preparada para quedarme. Tener que transferirle a mis hijos el dinero para que compren comida en la casa", explicó a EFE.
EFE
