Gremios empresariales del corredor de la Calle 200 advierten sobre pérdidas millonarias en mercancía, daños a equipos de refrigeración y sobrecostos operativos que amenazan la sostenibilidad de los comercios
El sector empresarial y comercial del corredor vial de la Calle 200, que abarca las urbanizaciones El Caujaro y El Samán en la parroquia José Domingo Rus, se declaró en estado de alerta ante el incremento desproporcionado de las tarifas de energía eléctrica y la intensificación de las tandas de racionamiento en el municipio San Francisco del estado Zulia.
William Ramos, líder social y empresarial de la zona, denunció en representación de los comerciantes que la facturación eléctrica ha sufrido aumentos drásticos de un mes a otro, a pesar de que el servicio es cada vez más deficiente.
Incremento tarifario y racionamiento prolongado
Aumento en la facturación: Comercios locales registraron facturas del servicio eléctrico que pasaron de 117.060,36 bolívares en junio a 196.027,35 bolívares en julio, lo que representa un alza de 78.966,99 bolívares (un incremento del 69%).
Horas sin suministro: Los racionamientos diarios oscilan entre 5 y 6 horas continuas de lunes a lunes, sumando 35 horas semanales y unas 140 horas mensuales sin electricidad, lo que equivale a seis días enteros al mes sin servicio.
Altos costos operativos por plantas eléctricas Para mantener operativos pequeños establecimientos como panaderías, carnicerías y charcuterías, los propietarios deben costear el uso de plantas eléctricas de 4.500 vatios:
Consumo de combustible: Requieren 8 litros de gasolina para una jornada de trabajo ($4 USD diarios), lo que representa $28 USD semanales y $112 USD mensuales únicamente en carburante.
Mantenimiento y costos globales: Al sumar los insumos de mantenimiento ($10 USD de mano de obra y $10 USD de lubricantes) junto a la factura del servicio, un pequeño comercio llega a gastar hasta $391,58 USD mensuales solo para garantizar suministro eléctrico parcial.
Trabas logísticas: Ramos señaló la persecución y los riesgos legales que enfrentan los comerciantes para conseguir y trasladar gasolina, debido a las restricciones en las estaciones de servicio e inspecciones en alcabalas.
Pérdidas de mercancía y daños a equipos Las constantes interrupciones quiebran la cadena de frío, provocando la descomposición de carne, pollo, charcutería y verduras en un lapso de 3 a 4 días. Los afectados señalaron que las autoridades imponen sanciones por mercancía dañada sin considerar el origen del problema ni contar con rutas especiales para la recolección de desechos orgánicos.
Asimismo, las fluctuaciones de voltaje provocan averías recurrentes en los equipos de refrigeración:
Costos de reparación: La reparación de un motor de 3/4 HP para enfriadores comerciales alcanza los $200 USD, mientras que el arreglo de un compresor de 2 HP para cavas cuarto ronda los $800 USD (frente a los $2.000 USD que cuesta la unidad nueva).
Ausencia de indemnización: A diferencia de esquemas de gestión anteriores, la empresa eléctrica estatal no asume inspecciones ni indemnizaciones por equipos o transformadores averiados, obligando a los comerciantes y a las comunidades a asumir la restitución del servicio por su cuenta.
Impacto en el sector laboral El vocero gremial advirtió que la crisis eléctrica repercute negativamente en la salud física y mental de la fuerza laboral. El cansancio acumulado por la falta de descanso nocturno disminuye el rendimiento de los trabajadores e incrementa el riesgo de accidentes laborales durante la manipulación de herramientas de corte en las jornadas comerciales.
