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Reino Unido abre sus bases a EEUU contra Irán pero rechaza estar en guerra
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Reino Unido abre sus bases a EEUU contra Irán pero rechaza estar en guerra


Reino Unido rechazó el lunes estar «en guerra», después de que una base británica fuera atacada por drones iraníes en Chipre, tras la decisión de Londres de autorizar a Washington a usar sus complejos militares contra Irán.

Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump reprochó el lunes al primer ministro británico, Keir Starmer, haber tardado «demasiado» en permitir a Estados Unidos utilizar la base militar de Diego García, en el océano Índico.

«Estamos muy decepcionados con Keir» Starmer, declaró el presidente estadounidense en una entrevista al diario The Daily Telegraph.

El primer ministro laborista defendió el lunes en el Parlamento su decisión de mantener a Reino Unido fuera de los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán.

«El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no involucrarnos en los ataques iniciales, pero es mi deber juzgar lo que va en el interés nacional de Reino Unido», dijo Starmer en la Cámara de los Comunes.

El líder laborista anunció la noche del domingo que había aceptado que Estados Unidos utilizara bases militares británicas para atacar sitios de misiles iraníes.

Pero Starmer reafirmó que Londres no participará «en acciones ofensivas en Irán».

El primer ministro puntualizó en el Parlamento que las bases militares británicas «no están siendo utilizadas por bombarderos estadounidenses».

Entre las bases que Estados Unidos pidió utilizar se encuentra el complejo militar estratégico de Diego García, en el archipiélago de Chagos.

La decisión de permitir a Estados Unidos usar bases británicas reavivó el espectro de la guerra en Irak, en 2003, que motivó críticas en Reino Unido.

«Reino Unido no está en guerra», afirmó el lunes el secretario de Estado británico para Oriente Medio, Hamish Falconer, a la BBC.

– «Legítima defensa» –

La decisión británica de utilizar sus bases busca «impedir que Irán lance misiles en toda la región, matando civiles inocentes, poniendo en peligro la vida de británicos y atacando países que no están involucrados», declaró el líder laborista.

«La base de nuestra decisión es la legítima defensa de socios y aliados», insistió, afirmando que su postura es «conforme al derecho internacional».

El ataque con drones contra el complejo aéreo británico en Akrotiri, en el sur de Chipre, poco después de las 22H00 GMT del domingo, aparece como una respuesta al anuncio de Starmer de autorizar a Estados Unidos a usar sus bases.

La base militar de Akrotiri es la más importante de Reino Unido en la región.

Uno de los drones iraníes alcanzó la pista de la base aérea, sin causar víctimas.

Starmer parece no querer entrar en un nuevo conflicto prolongado junto a Estados Unidos.

«Todos recordamos los errores cometidos en Irak y hemos aprendido de ellos», subrayó el jefe del gobierno británico.

El gobierno británico, entonces dirigido por el también laborista Tony Blair, apoyó la invasión estadounidense de Irak en 2003, pese a manifestaciones que reunieron a millones de personas en las calles de Londres.

Los manifestantes acusaban al gobierno de haber mentido sobre la existencia, nunca comprobada, de armas de destrucción masiva en Irak.

– «Cambio de régimen necesario» –

Pero para Rosa Freedman, directora de la Escuela de Derecho de la Universidad de Reading, la situación actual es «muy diferente».

La guerra contra Irán que comenzó este fin de semana «forma parte de una más amplia», que se inició el 7 de octubre de 2023 con el ataque del grupo islamista palestino Hamás contra Israel, analiza esta experta.

El pueblo iraní «ha intentado durante mucho tiempo derrocar» a su gobierno, añade. «Un cambio de régimen es necesario para asegurar la estabilidad y seguridad nacionales e internacionales», afirma Freedman.

Para ella, Reino Unido se ha aliado ahora a Estados Unidos e Israel, «y eso convierte a las bases militares británicas en objetivos legítimos».

Reino Unido también se preocupa por sus ciudadanos que se encuentran en Oriente Medio.

Son «unos 300.000 en los países del Golfo, que ahora son objetivo de Irán», indicó el lunes la jefa de la diplomacia británica, Yvette Cooper.

Estos ciudadanos son turistas, pasajeros en tránsito en aeropuertos, personas que se han desplazado a la región por negocios y residentes, detalló.

AFP
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