En una demostración de unidad sin precedentes, representantes de las ocho organizaciones sindicales del Magisterio Zuliano, la Intergremial Universitaria y la Unión Nacional de Acción Social, Sindical y Gremial (UNASSG) paralizaron puntos estratégicos de la región para denunciar la precariedad laboral y exigir la restitución de sus derechos económicos.
Maracaibo como epicentro de la indignación laboral
La jornada de este martes se transformó en un contundente "cacerolazo" que resonó en cuatro arterias vitales de la capital zuliana: las Cuatro Esquinas (Delicias Norte), la Curva de Molina, la Circunvalación N° 1 y el casco central, específicamente en la estación Libertador del Metro. La movilización, que también se replicó en diversos municipios del estado, funciona como el preludio de la gran marcha nacional convocada para el próximo 1° de mayo.
Demandas: Indexación y cumplimiento constitucional
El foco central de la protesta es el cumplimiento del Artículo 91 de la Constitución, que establece el derecho a un salario suficiente que permita vivir con dignidad. Voceros gremiales enfatizaron las siguientes exigencias:
Ajuste salarial indexado al costo de la canasta básica.
Derogación inmediata del instructivo ONAPRE y el Memorándum 2792, señalados como responsables de aplanar las tablas salariales y desconocer la meritocracia.
Restitución de las contrataciones colectivas y respeto a la libertad sindical.
Solidaridad intersectorial y paro universitario
El ingeniero Golfredo Dávila, coordinador general de la UNASSG, ratificó el respaldo absoluto a la clase trabajadora y anunció la adhesión al paro nacional de 24 horas convocado por la FAPUV para este miércoles 22 de abril. "La lucha es una sola. Estamos aquí para rescatar los sueldos y asegurar pensiones dignas para quienes dedicaron su vida al país", afirmó Dávila.
Hacia el 1° de mayo
Los sindicatos advirtieron que esta agenda de movilización escalará de no recibir respuestas del Ejecutivo. La coalición de gremios de educación, salud y administración pública reafirmó su compromiso de mantenerse en las calles, subrayando que la lucha por el salario es, ante todo, una lucha por la supervivencia y la dignidad de las familias venezolanas.
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