En un ambiente de fe, devoción y júbilo mariano, el pueblo zuliano fue testigo este sábado 31 de octubre, de la emblemática Bajada de la Sagrada Reliquia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá desde su camarín.
Con 317 años de presencia continua en esta tierra, el descenso de la Tablita sagrada no solo marca el inicio formal de las fiestas patronales, sino que ratifica la cercanía de la Madre Celestial que sale al encuentro de su pueblo para ofrecer consuelo, esperanza y refugio.
La Solemne Eucaristía, llevada a cabo en el pórtico de la Basílica Santuario de San Juan de Dios, fue presidida por Mons. José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo de Maracaibo, acompañado en el altar por el párroco y rector, Pbro. Nedward Andrade, junto al clero arquidiocesano y miles de devotos que colmaron la plazoleta de la Basílica. La hermosa animación litúrgica de toda la misa solemne estuvo a cargo de la Coral Gospel.
Un mensaje de conversión, misericordia y esperanza
Durante su homilía, fundamentada en su Salutación Pastoral 2026 bajo el lema «Reina del Universo. Esperanza de nuestras vidas: danos consuelo, paz y alegría», Mons. Azuaje reflexionó profundamente sobre el sentido de la fe en los tiempos actuales de incertidumbre y desafíos sociales, éticos y espirituales.
El Arzobispo enfatizó que «María no promueve el resentimiento, sino la transformación de las estructuras del mundo desde la lógica de la misericordia y la reconciliación», destacando que «su gozo nace del saber que Dios actúa en la historia en favor de los indefensos y de los no poderosos».
Asimismo, recordó el papel de María Santísima como intercesora de los más vulnerables, mencionando de manera especial a quienes sufren los estragos de situaciones adversas y eventos naturales como los terremotos en La Guaira y Caracas, así como a los enfermos y necesitados.
Monseñor invitó a la feligresía a rechazar el encierro espiritual, recordando que «la fe no es un refugio autoreferencial» y que la verdadera devoción a la Chinita debe impulsar a la solidaridad, al compromiso social y a servir al prójimo con humildad: «Si quieres ser el primero, sé entonces el servidor de todos».
Gaita y fervor mariano
El momento culminante del reencuentro estuvo impregnado del sentir zuliano, cuando la agrupación Los Chiquinquireños entonó sus tradicionales gaitas marianas para rendir tributo a la Patrona en su bajada. Entre cantos de amor, emoción y sobre los hombros de los Servidores de María, la Virgen Morena descendió para encontrarse con su pueblo, renovando la fe y el compromiso de una Grey que reconoce en la Madre de Dios el verdadero consuelo y la paz para sus vidas.
Prensa FN
Fotos: Diac. Miguel Ibarra, MSC
Texto: Joanna Barboza CNP 16911




